Bienvenido a la página oficial. Desde que se fundó la Asociación en el año 2004 se vela por la conservación de las tradiciones y recuerdos del pueblo, fomentando las relaciones mediante actividades y fiestas populares, junto con las labores de mantenimiento de la Ermita y el cementerio.

El Drama de Alcorlo

Texto de Agustín Esteban. Abril de 2019. (Actualizado en nov 2019) Para ver el vídeo Clik AQUÍ.

Este texto es el resultado de muchos años de investigación sobre este «mi pueblo». Recortes de periódicos y conversaciones con los vecinos más ancianos en las dos últimas décadas me han servido para ello. He procurado que sea de fácil lectura, aparte que es la única forma de hacerlo que conozco. He tratado de ceñirme a la realidad de los hechos sin olvidar que siempre pueden estar distorsionados por mi perspectiva. Yo viví en Alcorlo hasta la edad de casi los catorce años.
Estas notas_a modo de resumen_ me sirvieron hace unos días para dar una charla/conferencia sobre la historia de Alcorlo que tuvo lugar en la sala “El Tragaluz” en el Teatro Buero Vallejo de Guadalajara. El tema principal a tratar era “El Despoblamiento Rural” y el “Abandono forzoso de los pueblos de Guadalajara”.
Mi ponencia la podéis ver en este enlace al VIDEO. Es larga, pero demasiado corta para poder contar tantas cosas que me hubiera gustado; entre la película y este texto bien seguro estoy que os dejará una idea bien clara de lo sucedido en aquel lugar.
Varios capítulos comprenden este extenso texto, he tratado de seguir un orden cronológico relatando los hechos que ocurrieron desde las primeras noticias de la construcción  de la presa pasando por el desalojo de los últimos vecinos para acabar con las secuelas psicológicas, sociológicas y humanas producidas por el desarraigo, muchos de ellos sufrirían durante su vida nostalgia exagerada, sentimiento de duelo por la pérdida de las raíces del lugar de origen, depresión, etc.

PARA comprender el drama de Alcorlo debes imaginar por unos minutos como cambiaría o hubiera cambiado tu vida, si llegara un día en el que te obligan a abandonar el único lugar que conoces en este mundo y no volverás a verlo, con ello tus amigos, tus primos, tus tíos, parte de tu familia con la que vives cada día; todo aquello que conoces como la palma de tu mano, de repente ya no volverá a ser, para bien o para mal, así fue Alcorlo para muchos de nosotros.

ALCORLO, UN PUEBLO PECULIAR. En Alcorlo vivíamos bien, y no es porque lo diga yo, es que lo he escuchado a gente de otros pueblos, aunque aquella vida era totalmente diferente a la de hoy. Teníamos dos vegas de regadío que producían bastantes alimentos cosa que pocos pueblos del entorno podían decir lo mismo. Congostrina, Robledo, Hiendelaencina, Bustares, Zarzuela o Veguillas no se podía comparar con las vegas de Alcorlo.

Teníamos agua en abundancia y ya sabemos que donde hay agua hay vida y riqueza. Todos éramos como una gran familia, nunca vi rencillas importantes entre vecinos, no había acoso escolar tan frecuente hoy, yo recuerdo que allí era feliz, pero nos tocó la china del progreso y nos arrasó. Lugares o países donde no hay más que arena nadie se fija en ellos pero como encuentren un lugar con diamantes, petróleo o agua ¡ya está allí el conflicto!

Alcorlo, ¿Qué es Alcorlo? ¿Una presa, un pantano? ¿Que fue Alcorlo? ¿A quién importa?

Las personas más mayores recordarán que Alcorlo era uno de los pueblos más pintorescos y con más posibilidades de aquella comarca, allí donde comienza la sierra, pues tenía dos vegas de regadío que se regaban por medio de una presa y una acequia de agua corriente que a su vez pasaba por el centro del pueblo.
Tenía también una pequeña presa de unos diez metros de altura y cuarenta de anchura que en su día produjo electricidad, presa que retenía el agua en una longitud de cuatrocientos metros por lo que hacía las delicias de bañistas como si de una piscina olímpica se tratara.
Sus aguas eran limpias y templadas como pocos ríos de esa zona, donde el baño y la pesca en los meses de verano eran el entretenimiento de muchos veraneantes.
Esta presa en su tiempo se empleaba para la producción de electricidad abasteciendo los pueblos del entorno hasta la zona del Alto Rey; estuvo en funcionamiento hasta 1929.

También son conocidas sus cuevas _que por suerte no inundó el pantano_ como la “Cueva Grande” y la “Cueva de los murciélagos”.
Cuando estamos por allí y alguien se acerca a preguntarnos sobre el pantano y comentas que naciste allí y que el pueblo está bajo el agua se quedan como paralizados, con la boca abierta, no acaban de comprenderlo hasta que no les enseñas las fotografías aéreas que tenemos allí y ven cómo era y donde estaba, piensan ¿por qué lo dejaron ahí? ¿Hicieron otro pueblo entonces?… ¡corrían otros tiempos!

SU HISTORIA. Los datos más antiguos registrados que tenemos sobre la población de Alcorlo datan del año 1582. Están relatados en las Relaciones Topográficas de Felipe II.
Hablan de una cantidad de 36 vecinos, que hubo más pero que fueron muriendo. Todos los vecinos son labradores y no hay ninguno Hijosdalgo y por ello son pobres, viviendo solamente de la labranza.
El segundo documento más antiguo es el Catastro de Ensenada en 1752 (180 años después del primero); en él se hace referencia a sus dos vegas y productos que de ellas se obtienen como hortalizas, frutas y cereales.
En esas fechas el pueblo se compone de 33 vecinos, 8 viudas y 9 menores. Consta de 41 casas habitables, 4 inhabitables, 4 derruidas y 17 casillas de encerrar ganado así como 25 pajares.
Los siguientes datos disponibles están en el diccionario Geográfico Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar por Pascual Madoz en el año 1845. (100 años después).
En 1825 la población de este pueblo la componían 60 familias y 235 almas pero en 1845 (20 años después) la población había disminuido considerablemente no llegando en esos momentos más que a 161 almas distribuidas en 38 familias (aproximadamente la mitad). Parece ser que alguna enfermedad importante sería la causa de tanta baja.
Sobre el 1962 aproximadamente (115 años después) un vecino me comentaba que cuando volvió de la mili en el pueblo había unos cincuenta o sesenta jóvenes entre mozos y mozas. Esto me lleva a calcular que habría en torno a 400 o 500 personas, incluso una vez escuché que por aquellas fechas Alcorlo era tan importante en población y riqueza como Jadraque o Atienza.
Principalmente era un pueblo agrícola y ganadero porque tenía bastante extensión de terreno, la agricultura era de subsistencia, como la de cualquier pueblo de esa zona.

PÁLMACES, ALCORLO y la Vega del Henares. Sobre 1965 todo marchaba felizmente hasta que alguien se dio cuenta de que las aguas retenidas en el pantano de Pálmaces (que se construyó en 1954), eran e iban a ser insuficientes para regar la Vega del Henares pues la demanda de agua era cada vez más grande,

En 1959 la prensa informa de que ampliando el Canal del Henares y construyendo el embalse de Alcorlo se conseguirían 6.000 hectáreas más de regadío produciendo más beneficio la Vega del Henares.

El proyecto era una presa mucho más pequeña que la que cabo pues finalmente se llevó a cabo quedando un remanso de agua mucho más poderoso llegando a los 180 Hm (6 veces más que el de Pálmaces).

El pantano se construyó principalmente para regar la Vega del Henares pero desde 1996 también se utiliza para el abastecimiento de los municipios integrados en la mancomunidad de Aguas del Bornova. A finales del 2009, una tubería le conecta con la Estación de tratamiento de agua potable de Mohernando, abasteciendo también a los municipios de la mancomunidad de Aguas del Sorbe.

LA PRESA. En Alcorlo por el año 1950 todo el mundo ya era consciente de que en breve acometerían la obra del pantano, la noticia estaba ya en la mente de todos, era la espada de Damocles que pendía de un hilo sobre nuestras cabezas, muchos no lo querían ver, principalmente los mayores, pero por esas fechas ya nadie construía nada allí quedando el pueblo finalmente con un aspecto de varios siglos antes.

Unas fuertes tormentas en años consecutivos sobre 1959 y 60 arrasaron la vega de Alcorlo y San Andrés provocando la inundación y corte de la carretera a Hiendelaencina en la zona del Congosto, suceso que ayudó a despejar las dudas sobre la construcción de la presa dándole un empujón al proyecto pues más que un “proyecto económico” parecía ya una obra necesaria.

Con la idea firmemente establecida ya por el gobierno de construir la presa sobre el 1960 comenzó “el baile”, llegaron las primeras máquinas a hacer sondeos para conocer el estado del lugar donde se asentaría la presa pues sería una presa de tierra y piedras como la de Tous en Valencia.

También en ese aspecto hubo sus dudas pues los técnicos informaron de la porosidad de las rocas y de la multitud de orificios y grietas encontradas en las proximidades, grietas y cuevas que finalmente hubo de taponarse con toneladas de hormigón pero que de momento paralizaron el proyecto.

Al tratarse de una construcción de tierra no se puede llenar de golpe sino que debe hacerse paulatinamente, por lo que en un principio no hubiera corrido mucha prisa el desalojo si no hubiera sido porque el pueblo se encontraba en la zona más baja, cercano al rio.

En 1967 los regantes del Henares y el gobierno Civil acuerdan que las aguas del Sorbe servirán para el abastecimiento de Guadalajara, Alcalá de Henares y pueblos de la zona, mermando así el caudal del Henares viendo ya la necesidad imperiosa de la construcción del embalse de Alcorlo para mantener el riego agrícola. En esas fechas no existía el pantano de Beleña pues se inauguró en 1982, las aguas para la depuradora eran recogidas de un pequeño dique situado cerca de Humanes, lugar conocido como “El Colchón”.

La presa comenzó a construirse a principios de 1970 y en 1976 ya estaba casi acabada exceptuando algún contratiempo como la aparición a medio nivel de la cueva de “Las Figurillas” que hubo que sellarla con hormigón. En esta cueva se encontraron muchísimos restos prehistóricos como hachas de sílex y utensilios de caza.
Finalmente fue inaugurada en 1978 pero las compuertas se cerraron definitivamente en Enero del 1982.

Y LLEGÓ EL MOMENTO DE LA VERDAD. 

En Marzo de 1969 el Gobernador civil, junto a otros altos cargos de la provincia, se reúne por vez primera con los vecinos de Alcorlo, en el Ayuntamiento de la localidad, en ese mismo mes sale a información pública la construcción del pantano en el Boletín Oficial del Estado.  Alea Jacta Est, “La suerte está echada” para los vecinos de Alcorlo.

Sobre 1970 comenzó ya en serio a fijarse en la mente de los Alcorleños la idea de que el desalojo sería una realidad y pasaron de no tener apenas reuniones en el Ayuntamiento a tenerlas todos los fines de semana.
Alcorlo había pasado de no tener apenas coloquios en la calle a tener corrillos en la puerta de cada casa pues todo eran incógnitas. “Dicen que si pedimos casa y tierras nos las darán en Extremadura” ¿Dónde está eso? El fulano –que ha estudiado_ dice que es mejor coger el dinero… y así unos con otros se fueron haciendo su idea de qué les interesaba más, aunque la idea del traslado a otros municipios suscitó poco interés.

En 1956 en la provincia de Guadalajara el pantano de Entrepeñas inundó el pueblo de Santa María de Poyos, había en ese pueblo unas 130 familias que las ubicaron en distintas provincias como Cuenca, Valladolid, Palencia y Burgos. En Alcorlo en un principio dieron esa posibilidad pero no prosperó pues la gente no sabía ni donde iba a ir ni cómo ni con quién, por lo que decidieron tomar el dinero.
Una vez elegida la opción del dinero comenzaron a echar cuentas. Hubo una primera valoración (muy generosa) que lo refleja el periódico del momento “Flores y Abejas” y posteriormente una segunda más realista.
Con la primera valoración de los bienes estimaban que una familia media de Alcorlo le daba para comprar un piso en el centro de Madrid pero con la segunda _que era la real_ no llegaba ni a la mitad de la anterior por lo que todo el “gallinero” se alborotó.

Una parte del pueblo comenzó a echar la culpa al alcalde y al secretario por presunta corrupción, la gente en su mayoría con pocos estudios e incluso sin saber ni firmar se comportaban como un rebaño de ovejas, servía cualquier frase para llevarlos a uno o al otro lado, en definitiva: un caos. Teniendo en cuenta el nivel cultural de la mayoría _al igual que en cualquier otro pueblo de aquella comarca_ sería muy fácil conducir el rebaño en uno o en otro sentido.
En aquellas fechas algunas familias se rompieron igual que sucede con las herencias, ya se sabe que donde hay dinero a repartir suelen aparecer los problemas. Un par de años después el alcalde _según algún periódico del momento “huyó del pueblo” y el secretario con él, llevándose dos maletas con documentación sobre el tema.
Como el alcalde salió huido se nombró a otro “en funciones” para salir del paso y poner paz ante tal desorden.
Finalmente más caro o más barato llegó el momento de cobrar, fue en 1975; en aquellos días aparecieron (igual que los buitres) varios representantes de entidades bancarias, intentando convencer a los vecinos con pequeños regalos publicitarios como mecheros, llaveros, etc… ¡qué pena! antes eran como las brujas, por allí no habían visto ni uno solo.
La primera valoración de los bienes se hizo en 1965 y se estimaba que cualquier vecino medio con la recaudación podría comprarse un buen piso en la zona de la puerta del sol de Madrid pero eso finalmente no fue así. Parece ser que unos años después hubo una segunda valoración _no tan generosa_ donde las tierras de secano se pagaron a 5 pesetas y las de regadío a 15, las casas a 2800 pesetas el metro cuadrado, independientemente si tenían una planta o más pues solo contaba la planta baja; por lo general todas las casas tenían al menos DOS plantas. Las casas para guardar el ganado _por supuesto más baratas. Por todo esto en números reales cualquier familia media cobró en torno a 250.000 pesetas por casa y tierras.
Para hacernos una idea del valor de esa cifra, con lo que cobraron mis padres solo pudieron comprar una casa baja y pequeña _de una sola planta_ en un lugar en los extrarradios de Guadalajara, la zona de la estación FC, la última casa del barrio, 315.000 pesetas pagaron por ella. Un piso en el barrio de los Manantiales (los primeros que se construyeron) rondaban las 500.000 pesetas. Traducido a euros hoy se hubieran cobrado por tierras y casa unos 50.000 euros, siendo unos 40.000 por la casa.
Algunos vecinos recuerdan que por algunas tierras COBRARON el valor de la cosecha de UN SOLO AÑO.

El caso de mi familia en particular: Con el dinero cobrado por la casa y las tierras mis padres no tuvieron suficiente para comprar la nueva casa y tuvieron que recurrir a un familiar para que les prestara dinero. Una vez que vendieron las cabras, mulas y demás trastos que tuvieran y con 28.000 pesetas que tenían de ahorro consiguieron devolver el dinero prestado, pagar la casa y hacer las escrituras.
El trabajo en la ciudad por aquellos entonces estaba fatal, solo había dos obras importantes en Guadalajara, por un lado se estaba construyendo el Hospital General y las torres de la Avenida de Castilla. Mi padre estuvo casi un año sin encontrar nada de trabajo como albañil o cualquier otro empleo.

En 1972 queda definitivamente aprobado la construcción del embalse, y en el mes de enero de 1974 se decreta la urgente ocupación de las tierras que se han de inundar.

EL CEMENTERIO Y LOS DIFUNTOS. El 2 de enero de 1976 falleció mi abuelo paterno y al día siguiente lo estábamos enterrando en San Andrés del Congosto, pueblo cercano ubicado a 1.5 km debajo de la presa.
Es posible que el lugar del enterramiento fuera en San Andrés por proximidad o porque todavía no se habría decidido qué Ayuntamiento se encargaría de los restos de Alcorlo tales como documentación, bienes, tierras, etc

Desde que falleció mi abuelo hasta el 28 de Enero de 1982, día en que derribaron las casas y desalojaron a los últimos vecinos, habían pasado 6 años, en este tiempo fallecieron media docena de personas en Alcorlo, que todas fueron a parar al mismo cementerio de San Andrés.
Con frecuencia escucho a algunos vecinos de San Andrés comentarme que “allí les llevamos a nuestros muertos pero el dinero se fue a otro municipio”, pues sí, cierto es que es así fue pero supongo que sus motivos habría; algunos comentarios escuché que ese Ayuntamiento en su día no aceptó cargar con la administración de los restos de Alcorlo a la vez que otras lenguas hablan de que el secretario del Ayuntamiento de La Toba de aquel momento (quien se hizo cargo más tarde) fuera más listo y    llevó “el ascua a su sardina”  y llamo “ascua” a la cantidad actual de más/menos 180.000 euros del ala que cada año le caen a ese ayuntamiento por el agua del pantano.
Y aquí me surge una reflexión, porque cuando me enteré de la cantidad que cobra cada año por el suministro de agua me sentí indignado y pensé: ¿no hubiera sido más justo que dicha cantidad _o en su mayoría_ recayera repartida sobre los AFECTADOS del momento e incluso hasta la SEGUNDA GENERACIÓN? Pues parece ser que a los vecinos de La Toba, aquel día, les vino Dios a ver.

LA DIÁSPORA. Alcorlo igual que tantos otros pueblos de España en aquellos 1965 comenzaba una lenta e inexorable huida hacia los núcleos urbanos importantes pues allí estaba la industria, allí estaban las fábricas esperando a que llegásemos, Paulino Moreno, Interclisa, Filtrona, Bresel, etc, fuimos buscando mejor vida, hartos de destripar terrones.
Poco a poco las personas jóvenes y de mediana edad abandonaron sus pueblos y al poco comenzaron a volver no es autobús sino con coches, principalmente seat 600 y 850.
Ya sobre el 1970 quedábamos en Alcorlo no más de 200 personas, en el colegio 26 niños de todas las edades. La libertad es muy bonita, y el trabajo en las fábricas muy esclavo por lo que muchos se resistían a cambiar de vida, entre ellos mi padre. La Libertad ¡querida libertad!
No había fecha EXACTA para el desalojo de Alcorlo pero alguien pensó que sería después de acabado el curso escolar del 1975/76 pues en esas fechas ya la presa estaba bastante avanzada y como se trata de una construcción de tierra y piedras se debe de llenar paulatinamente durante varios años por lo que interesaba que ya lo fuera haciendo cuanto antes.
En ese 1976 y con el curso escolar acabado, con el agua ya cubriendo parte del cauce del río y con el primer pago importante de la expropiación forzosa realizado, a los Alcorleños les quedaban muy pocos recursos para seguir aguantando allí como Numantinos.

LOS PERJUICIOS INDIRECTOS. ¿Qué son los perjuicios indirectos? Cuando hay una expropiación forzosa con levantamiento de hogares además de los bienes inmuebles y de las tierras se paga también por diversas cuestiones como el “traslado de enseres” cambio de actividad, jornales perdidos, etc. En Alcorlo el mayor porcentaje económico lo llevaba “EL QUEBRANTO POR INTERRUPCION DE ACTIVIDADES” que a una persona entre 30 y 45 años le daban 100.000 pesetas y entre 45 y 55 años 150.000.
A una familia media como en el caso de mi familia con dos personas en edad de trabajar y sumando todos los conceptos recibió 334.000 pesetas. Dicha cantidad si se hubiera cobrado en 1975 hubiera sido importante pero en 1982 ya no era lo mismo, el capital había perdido poder adquisitivo y no llegó a tiempo de solucionar las cuestiones económicas causadas por el desalojo; en pocas palabras: “se pagó poco y tarde”.
Se dieron algunos casos de que alguna familia no tenía tierras ni apenas bienes, eran alquilados (el bar, la carnicería, la tienda) por lo que de momento y hasta siete años después no cobraría el grueso de la indemnización, mientras tanto se las arreglarían como pudieran.

EL ARTÍCULO 84 DE LA LEY DE EXPROPIACIÓN FORZOSA. Este artículo dice así: “Transcurridos cinco años desde que se fijaron los cuadros de precios máximos y mínimos, los interesados en la expropiación podrán solicitar de la Administración expropiante la revisión y actualización de dichos precios, que se llevará a efecto por el mismo procedimiento y con las garantías señaladas en los artículos anteriores”.

Resultó que al gobierno se le pasó la fecha de pagar y algunos Alcorleños asesorados por algún especialista descubrieron que según el artículo 84 de la ley de expropiación forzosa podían dar marcha atrás en el proceso de expropiación por haberse pasado el tiempo e intentaron negociar para conseguir que construyeran un nuevo pueblo en las cercanías, en terrenos del Ayuntamiento de Alcorlo que no serían inundados por el agua. Eso sí, abonando entre el 80 y el 100 por ciento del dinero recibido de la expropiación.
Ante semejante panorama en 1977 se creó una asociación, (“Afectados de la presa de Alcorlo”) para intentar resolver todos estos problemas surgidos por el retraso de los pagos pero no obtuvieron mucho apoyo por parte de los vecinos y esa posibilidad de construir un “nuevo Alcorlo” no prosperó. Finalmente dicha Asociación desapareció un par de años después.

En marzo del 1978 una comisión de vecinos de Alcorlo es recibida en Guadalajara por el Gobernador civil, la visita tiene una aspiración, la de rescatar las tierras que el pantano no va a inundar con la intención de crear un pueblo nuevo. El objeto de la comisión era una clarificación total en materia de indemnizaciones y valoración de perjuicios, rescate de las tierras que les fueron expropiadas y que no han de inundar las aguas, para construir en algún lugar de las mismas el nuevo pueblo, y su agrupación municipal con La Toba, en lugar de Cogolludo, como estaba previsto en principio.

Durante un tiempo la Asociación de Afectados estuvo luchando para intentar conseguir el nuevo Alcorlo, incluso tuvieron una reunión con el Defensor del Pueblo que les dió la razón. Algunos miembros de la Asociación fueron seguidos de cerca por la policía incluso llegaron a sacar al presidente de una reunión que estaban celebrando en una cafetería para que les acompañase a la comisaría. No querían que Alcorlo se convirtiera en otro Riaño.

Como medida de protesta hicieron pancartas, un grupo de personas se trasladaron desde Madrid y Guadalajara a última hora de la tarde llegando al pueblo ya de noche, pegaron carteles y telas con mensajes pero al día siguiente algunos carteles estaban destrozados, arrancados y esparcidos por el suelo, esto indica que Alcorlo se había divido al menos en dos partes, los que querían invertir el proceso y los que solo quería cobrar y olvidar.

Aún con la ley de nuestra parte no acabo de comprender como se intentaba construir otro pueblo, pues en el supuesto de que _por ejemplo mis padres tuvieran que devolver casi todo el dinero cobrado para volver allí, cosa que no les hubiera sido posible puesto que lo habían invertido en su totalidad en comprar la vivienda_ no veo las posibilidades de supervivencia de nuevo en Alcorlo ya que las DOS vegas y puede decirse que casi la totalidad de la riqueza de Alcorlo se quedaría sumergida, si la Administración ya había pagado ¿quién iba a costear el nuevo pueblo? Me parece una idea un tanto descabellada por eso aún, a día de hoy, sigo buscando información tratando de comprender ese capítulo tan oscuro y que tanto desconcierto generó en Alcorlo. Personalmente creo que todo fueron buenas palabras por boca de “buenos políticos” que tratan de beneficiar a todos a sabiendas de que eso es IMPOSIBLE.

Nota sobre RIAÑO, Wikipedia. El cierre de la presa de Riaño se produjo el 31 de diciembre de 1987; cuando era conocida la circunstancia legal, de que a partir del 1 de enero de 1988 entraba en vigor la nueva directiva europea que prohibía la construcción de embalses como el de Riaño por motivos medioambientales; directiva relacionada con la protección de valles y pueblos de alta montaña en los territorios de la Comunidad Europea. De hecho, si el embalse no hubiera estado listo a las 00:00 horas del 1 de enero de 1988, el Gobierno hubiera estado obligado, por decreto europeo, a reconstruir todas las casas y pueblos derribados, a restaurar el entorno a su estado anterior, a anular las expropiaciones con efecto retroactivo y a desistir definitivamente de la construcción de la presa.

EL DESALOJO.
En el verano del 1976 el curso escolar ya había acabado y se estimaba que el desalojo fuera pronto, en el pueblo no quedaban más de 30 vecinos, pero aún quedaba un “botón por abrochar”, era la única baza importante que los vecinos de Alcorlo les quedaba por jugar: les faltaba cobrar “el pago por los perjuicios indirectos”.

Realmente no había fecha definida para el desalojo pero en el invierno de 1980/81 la ausencia de lluvias en esa época y la presión de los Regantes de la Vega del Henares, que veían perderse sus cosechas mientras el agua del Bornova se escurría por la presa río abajo, produjeron la aceleración de la fecha, pues presionaron todo lo que pudieron para acelerar el cierre definitivo de las compuertas, hasta tal extremo que en el mes de diciembre se abrieron y cerraron varias veces porque las lluvias torrenciales hicieron que el agua comenzaba a anegar las primeras viviendas más bajas.

Los regantes comienzan a acusar indirectamente de sus problemas a los vecinos de Alcorlo y el problema comienza a ser político más que otra cosa.

El 29 de julio de 1981 la Asociación de Afectados por el embalse da a conocer al mayor número de autoridades y medios de comunicación posible a través de una carta la situación, “La verdad de Alcorlo”. Están hartos de andar de despacho en despacho (Gobierno civil, Obras públicas, Confederación Hidrográfica, Diputación provincial, etc) donde después de cuatro años no les han dado aún ninguna solución a su problema y entre otras cosas acuerdan que los vecinos no se moverán de Alcorlo sin haber recibido la indemnización por los perjuicios indirectos y según la ley de Expropiación forzosa art. 94 no consiguieran la reinstalación en otro pueblo a quienes lo soliciten. La Administración era consciente de ese pago y de lo que suponía para los Alcorleños, así que para dar el paso definitivo no tuvo otra opción que pagar y lo hizo un par de días antes del 28 de enero.

El 31 de diciembre de 1981 la Confederación Hidrográfica del Tajo remite una notificación al Alcalde de Alcorlo en funciones comunicándole que antes del día 27 de enero de 1982 el pueblo debe de haber sido desalojado. (La prensa Alcarreña, 30 dic 1981).

En esos días anteriores se presentaron en el pueblo miembros del gobierno para realizar los pagos, al resto de vecinos se les anunciaría por carta o telegrama para que fueran a cobrar a los Nuevos Ministerios de Madrid.

El jueves 28 de enero de 1982 estaba todo preparado para el desalojo, todo estaba saldado y no había motivo alguno para resistirse más, así que ante posibles complicaciones se presentaron en el pueblo las autoridades competentes y un grupo bastante amplio de guardia civil (unos 50).
En previsión (no sé a qué) un “zeta” de la guardia civil cortó la carretera en el cruce de Veguillas y otro en la zona de Congostrina, deteniendo cada automóvil y pidiendo documentación, por si tenía relación alguna con Alcorlo, mientras tanto en el pueblo los miembros del gobierno _que llevaban la orden de evacuación_ reunieron en la explanada a los vecinos y les informaron de sus propósitos que era principalmente ayudarles a trasladar sus bienes que aún les quedaban allí y les invitaron a que se marcharan, pues ese mismo día comenzarían a derrumbar las edificaciones.
Para ello llevaron varios camiones, un autobús, una ambulancia con su médico y enfermera y una máquina excavadora para el derribo.
Solamente el “alcalde en funciones” y media docena de personas más ofrecieron algo de resistencia ante la cual el responsable de la operación ordenó al conductor de la excavadora que se dirigiera con la máquina hacia la casa del alcalde, al ver que aquello iba en serio, varias personas intentaron hacer un cordón alrededor de la casa pero los guardias civiles se lo impidieron y _para despejar cualquier duda_ la casa del alcalde fue la primera en caer, pasando así a formar parte de la historia.

Después de ese instante cualquier duda fue despejada, a regañadientes todo el mundo se puso a colaborar y ese mismo día ya nadie más durmió en Alcorlo.
Esa primera noche y las dos o tres siguientes una pareja de la guardia civil hizo guardia en el lugar mientras las vigas de madera ardían alumbrando la noche.
Igual que cuando una alimaña roba los huevos de un nido y los “padres pájaro” comienzan a revolotear impotentes alrededor del depredador así mismo pasó en Alcorlo, pues por la noche algunos vecinos se quedaron allí acompañando a los agentes de la guardia civil viendo como ardía su pueblo, se resignaban a asimilar lo evidente.
Todo el mundo tenía ya un lugar para vivir, tan solo DOS personas las recogieron en el Hostal de Humanes durante unos días, supongo que hasta que los familiares llegaran a por ellas, el resto ya tenía su nueva residencia principalmente en las ciudades, a partir de ese día Alcorlo fue desapareciendo paulatinamente de la memoria de sus vecinos, igual que hicieran las aguas con los escombros de las casas del pueblo.
El desalojo total se llevó a cabo sin incidentes, desde el Gobierno Civil felicitaron a alcalde en funciones por haberse llevado a cabo de la manera más natural y humana posible.

Ningún miembro del gobierno comunicó a la prensa el desalojo, tan solo UN periodista (Jesús Orea) y UN fotógrafo (Luis Barra) hubo allí para dar testimonio de la noticia, ese desagradable episodio era “políticamente” mejor que no se conociera; si hubiera sido hoy habríamos allí mil personas haciendo fotos.

Dos años después algunos vecinos de Alcorlo mantenían la esperanza y seguían reivindicando la construcción de un nuevo pueblo pero nunca se construyó.

El 18 de marzo de 1988 se inauguró la Iglesia de Alcorlo trasladada a Azuqueca de Henares, única edificación de Alcorlo que se salvó, promovida y realizada por los vecinos del barrio de ASFAIN.

El 26 de enero de 1987 el pueblo de Alcorlo desaparecía oficialmente al incorporarse definitivamente al municipio de La Toba.

LA AGONÍA DE ALCORLO.
Después de ese 28 de Enero de 1982 Alcorlo se sumió en una lenta e inexorable pérdida en la memoria de la gran mayoría de vecinos y habitantes de aquel lugar, sin embargo cada 24 de Agosto se seguía celebrando la “fiesta del pueblo” ¡San Bartolomé!, siempre se respetó ese día, independientemente se caía en fin de semana o no.
En 1982 el cementerio seguía “intacto” pues el agua aún tardaría unos años en inundarlo.

En los últimos días en los que Alcorlo seguía habitado, los vecinos y feligreses junto con el párroco, solicitaron a la Confederación Hidrográfica del Tajo que les construyeran una Ermita para conservar las imágenes religiosas y también como punto de encuentro, también un cementerio conmemorativo donde se alojarían los restos del antiguo cementerio, y así se hizo, en 1987 se construyeron ambas edificaciones.

Aún con la construcción de la Ermita y Cementerio terminadas los habitantes de Alcorlo lentamente iban disminuyendo en número en su fiesta del 24 de Agosto hasta tal extremo que en 2003 apenas se reunían 40 personas, las personas mayores iban falleciendo y las jóvenes no querían saber nada del drama de aquel pueblo aunque fuera de sus raíces o las de sus padres, todos lo pensábamos y alguno lo decía: “Alcorlo pronto desaparece”.

LA ASOCIACIÓN.
Elías es natural de Alcorlo y emigrante desde 1962 pero aun así siempre ha sentido su pueblo muy dentro. En 2004 Elías y su familia tuvieron una brillante idea para reunir a los diseminados antiguos vecinos de Alcorlo y crearon una asociación, principalmente para fomentar la convivencia y reunir a los Alcorleños. Estos son sus fines:

1 Conservar las tradiciones de Alcorlo. 2 Reunir a vecinos y familiares. 3 Fomentar la convivencia entre los hijos y amigos de Alcorlo. y 4 Cuidar la Ermita y el cementerio.

En la primera reunión que tuvimos no éramos más de 15 personas, hoy somos 129 socios pero entre amigos y familiares de una manera habitual seremos unos 300 los que paseamos por allí con frecuencia.
En el 2008 internet estaba en nuestros hogares pero todavía “en pañales” pero Alcorlo ya tenía lo que tenían pocos pueblos de la comarca, “tenía su página web”. Yo mismo la creé.
Desde ese mismo momento comencé a reunir cuanta información existía de Alcorlo, recortes de periódicos, fotos antiguas, historias en los libros, etc así que poco a poco a través de tantos colaboradores hemos llenado la página de recuerdos, desde un vídeo del año 1969 en cine de 8mm hasta la fecha. Prácticamente tenemos a mano cuanto se ha publicado tanto en archivos digitales del estado como de particulares.

En el 2009 (5 años después) ya nos reuníamos allí en la Ermita tanto personal que vimos la necesidad de hacer un refugio importante para albergarnos ante posibles tormentas, a veces frecuentes en Agosto, y a través del Ayuntamiento de La Toba conseguimos que nos construyeran un amplio porche adosado a la Ermita donde celebramos nuestros encuentros varias veces al año.
Desde que construyeron el porche el día de la fiesta preparamos una paella campestre o un catherig para amenizar el ambiente; para hacerse una idea hasta donde hemos llegado popularmente, en el 2015 que San Bartolomé cayó en domingo, los cocineros decían haber servido alrededor de 500 platos de paella ¡una barbaridad! Podemos decir que Alcorlo ahora es más conocido que veinte años atrás.

Nuestra página web (alcorlo.com) la vienen visitando últimamente unas 12.000 personas al año, poco a poco vamos “engordándola” con nuevas noticias o acontecimientos, próximos y también alejados en el tiempo, solo hay que escribir la palabra “mágica” de Alcorlo para que nos encuentren.

En una entrevista que hizo un periódico, con motivo del 20 aniversario del desalojo de Alcorlo,  mi primo Luis decía: “a muchas de las personas que conocía no las he vuelto a ver” y efectivamente, así fue, incluso familiares allegados, no hay que olvidar que hace 38 años las comunicaciones no eran como lo son hoy y solo te juntabas en bodas, bautizos, comuniones o entierros. Gracias a la Asociación hemos podido volver a contactar con muchos familiares casi olvidados aunque muchas veces recordados.

El DAÑO PSICOLÓGICO Y LAS SECUELAS. 

Todos salimos de Alcorlo y nos preparamos para adaptarnos a una nueva vida, salimos de allí con las poquitas existencias que teníamos para refugiamos principalmente en Guadalajara, Alcalá de Henares y Madrid, eran las ciudades donde la industria requería más puestos de trabajo aun teniendo en cuenta lo delicado del momento, Franco acababa de fallecer y España andaba de revueltas donde raro era el día que el telediario no arrancaba con noticias como esta: “Hoy han cerrado 472 empresas en España, más de 200.000 personas se han quedado sin trabajo”… lo recuerdo como si fuera hoy pues mi padre estaba desempleado y sin muchas esperanzas de encontrar empleo.

Muchos Alcorleños sufrieron desarraigo. “Desarraigo” se puede decir que es lo que sufre una una planta que se arranca de donde nació y se planta en otro lugar para no volver más allí donde estuvo, eso es lo que pasó con algunas personas de Alcorlo, nunca más volvieron por allí, echaron tierra sobre sus recuerdos, asumieron la realidad y fin de la historia, pero para otros la cosa fue totalmente diferente pues quedamos como huérfanos, sin raíces, por eso lo echamos tanto en falta y en cuanto tenemos ocasión ya estamos allí “pisando sus campos”.

Síntomas del desarraigo: Las personas con desarraigo pueden sufrir nostalgia exagerada, inseguridad, impotencia o apatía, síntomas de depresión, sentimiento de duelo por la pérdida de las raíces del lugar de origen y del apoyo emocional del cual se gozaba en este, (puede mejorar cuando el individuo resocializa en la comunidad a la que llega). En algunos casos se puede llegar a una dependencia alcohólica.

Las personas mayores creo que fueron las más perjudicadas moralmente pues ninguno de ellos hubiera cambiado el pasar las duras tardes de invierno, _al igual que hacían allí_, al resguardo del viento y tomando el sol charlando con sus familiares y vecinos, contemplando como pasaban a lo lejos los vehículos por la carretera y recordando sus malos ratos en la guerra o cuando estuvieron en Jaca en la mili, etc etc no hubieran cambiado –decía-  por el pasar sus últimos días en este mundo viviendo con sus hijos en la ciudad soportando los ruidos de ella y las prisas de sus gentes, aunque tuviera el médico al lado para ayudarle con sus enfermedades propias de la edad, pasando las horas sentados en un banco de un parque de la ciudad, inmóviles como lagartos en primavera, semiolvidados, sin nadie a quien poder hablar pues el tiempo en la ciudad se mide “con otro reloj”.

Los jóvenes entre 10 y 20 años quizás fueran los que peor lo pasaran, no eran ni niños ni adultos, todo acontecimiento en esa edad es crucial. A mí en cuestión de estudios me pilló bien, pues ese año acabé la EGB y comencé el nuevo curso de Formación Profesional en Guadalajara pero si el pantano se hubiera retrasado dos o tres años mi vida hubiera sido bastante diferente pues en vez de estudiar hubiera acabado de “pinche o aprendiz de algo” pues para mis padres hubiera sido TOTALMENTE IMPOSIBLE el pagar una residencia en la ciudad.

En el apartado social y humano los jóvenes de esta edad salimos bastante perjudicados pues veníamos de un lugar donde la mayoría no habíamos visto ni otros pueblos (y menos la capital) y de repente te encuentras que destacas por que tus ropas o zapatos son de otra calidad inferior_ eso es muy importante a esa edad_ también eres de pueblo y todo eso suma, el acoso escolar existió siempre, (por poner algún ejemplo).

En unos meses has pasado de tener una única maestra _que te conocía mejor que tu madre_ a tener un profesor para cada asignatura, profesor que a veces no recuerda tu nombre porque precisamente no eres de los más “resultones de clase” sino más bien tímido/a.

Los primeros meses o años los fines de semana los pasas EXCLUSIVAMENTE con tu familia pues aún no has hecho confianza con nadie, incluso es más divertido tener clase, pero los años van pasando y cuando te quieres dar cuenta tienes treinta años y como dirían nuestros mayores “y sin novio/a” pues los mejores años para conocer a gente se pasaron entre allí y aquí, los chicos y chicas que conocías desde niño “desaparecieron”. La realidad es que _por la causa que conocemos_ muchos se quedaron solteros, y no fue por gusto.

ALGUNOS CASOS REALES. Conozco el caso de un vecino de Alcorlo que vive en un pueblo cercano que durante más de veinte años raro era el día que no iba caminando monte a través a visitar el lugar (tan cerca cómo podía) donde estuvo su casa y su vida, entre ida y vuelta unas tres horas caminando. No estaba a gusto si no caminaba por “su tierra” cada día. Actualmente ya no lo hará pues tiene una edad de 90 años.

Otro vecino de Alcorlo que le pilló ya con edad avanzada y aunque en el momento del desalojo estaba ya residiendo en Madrid, mantuvo por muchos años un esqueje de una parra de Alcorlo plantada en una jardinera de la terraza de su piso, hasta que falleció, con la FIRME INTENCIÓN de que cuando volvieran a abrir la presa volvería a vivir allí otra vez y plantaría su parra, como si de un sueño, de una pesadilla se tratara, pues NUNCA aceptó que Alcorlo estaría siempre cubierto de agua pues pensaba que la presa solo era una construcción EVENTUAL para paliar la sequía de esos años pero cuando volviera a “llover normalmente” dejarían la presa abierta y todo volvería a ser como si nada hubiera pasado. Como después de cerrar la presa apenas volvió más allí posiblemente moriría con la duda entre si la presa fue una realidad o un mal sueño.

Para algunos de nosotros cuando nos acercamos allí, al pantano, aún seguimos sintiendo que se nos remueven las entrañas, es llegar allí y encontrarse como en casa, ¡allí están nuestras raíces! ¡De allí nos arrancaron! Estamos allí como si aquel lugar fuera exclusivamente nuestro a pesar de que algunos no tenemos allí ni un trocito de tierra pero son tantos y tan intensos los recuerdos que cuando vas no tienes prisas en volver.

En eso y en que fue una GRAN DESGRACIA lo que nos pasó coincidimos la mayoría, pues Alcorlo hoy seguiría siendo uno de los pueblos más agraciados del entorno, por su agua, sus vegas y sus presas que ningún otro pueblo cercano tiene algo similiar hoy día.

Llevo más de 30 años viviendo en este pueblo y no me siento integrado en él, no es porque el pueblo no lo valga, sino que no son mis raíces, cuando escucho decir “Agustín es de Marchamalo” no puedo por menos que aclarar: “soy de Alcorlo, vivo en Marchamalo, mi pueblo es Alcorlo, allí es donde me encuentro a gusto, yo no soy de aquí”.

A muchos Alcorleños nos gustaría que en cada pueblo donde se utiliza el agua del pantano, bien para regar o para consumo humano, hubiera una placa en una calle o en la fuente donde recordara la procedencia de esa agua. La placa podía decir “Tenemos agua gracias al sacrificio de un pueblo, Alcorlo”. En vez de placas lo único que hemos visto es cómo nos han quitado el nombre a una rotonda en Alcalá de Henares, antes era “Rotonda de Alcorlo” y ahora es “D. Manuel Azaña”, se ve que es más conocido.

Alcorlo se lo cargó el progreso, la riqueza de su agua fue su perdición ¿qué ganó Alcorlo con el progreso? ¿Cuántos ganaron y cuántos perdieron con ese progreso? Los principales beneficiarios fueron los agricultores de la Vega del Henares que convirtieron sus terrenos de secano en regadío y los principales perjudicados los hijos y vecinos de Alcorlo. Como dice un párrafo de la canción «Alcorlo, pueblo muerto» interpretada por Rio de Piedrasa ti te tocó morir para que otros sobrevivan…

Gracias por llegar hasta el final, si crees que puede ser interesante no dudes en compartirlo.

Mas información sobre Alcorlo en: alcorlopantano.com

El Tiempo